Ética y estética en la red

 Vivimos en un mundo cada vez más conectado en el que todos los días surgen nuevos dispositivos y aplicaciones informáticas que nos facilitan la vida cotidiana y al acceso a la información y el conocimiento.

No todo el mundo tiene las mismas posibilidades de uso y aprovechamiento de las nuevas tecnologías por diferentes motivos: problemas de acceso a las infraestructuras y conexiones con ancho de banda adecuado, desconocimiento del manejo de las TIC o alfabetización tecnológica, dificultades de utilización por tratarse de países en vías de desarrollo o por las diferencias socioculturales de algunas sociedades. Entendemos por brecha digital la diferencia que existe en una sociedad entre los individuos que tienen acceso y utilizan las TIC y aquellos que no lo hacen.

Todo lo que hacemos, decimos, comentamos y publicamos en los diferentes servicios de Internet queda permanentemente archivado en La Red. El concepto que el entorno social tiene de nosotros en cuanto a credibilidad, honestidad y educación ya no solo se centra en nuestros vecinos y amigos. Con la existencia de Internet y sus servicios, este concepto se extiende a la globalidad de La Red; es lo que conocemos como reputación on line.

Reputación online. Claves para mejorar la reputación online

En la actualidad, debido al amplio uso de las nuevas tecnologías, muchas personas manejan de forma habitual varias claves o contraseñas: el número pin del teléfono móvil, las contraseñas de correos electrónicos, las contraseñas bancarias (de las tarjetas de crédito, de banca electrónica,…). Todas ellas son códigos secretos que solamente debe conocer el propio usuario y con los que tenemos que ser precavidos.

Cuando accedemos a un sitio en La Red que requiere identificación, y para poder asegurar que somos quienes decimos ser, existen los llamados certificados digitales.

El fraude en la red se trata de técnicas de ingeniería social consistentes en utilizar herramientas que confunden al usuario (publicidad falsa, creación de falsas expectativas, etc.) para conseguir que éste facilite datos confidenciales o conteste correos electrónicos falsos, compre gangas inexistentes, envíe correos que son delictivos,… Cuando el usuario se da cuenta del engaño, puede que ya sea tarde.

En cuanto al software, no todo el software es igual, debemos distinguir entre los programas con fines comerciales y aquellos que se distribuyen de forma gratuita. 

El uso de las nuevas tecnologías es un derecho que implica el deber de hacerlo con corrección y respetando a los demás.  

INFORMÁTICA 4º ESO: ÉTICA Y ESTÉTICA EN LA RED

Me ha parecido muy interesante la parte de los fraudes en la red.

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